Don Sosita - Chamamé Canción
Don SositaCuando la patria
se desangraba
en una triste guerra de hermanos
Desiderio Sosa(1)
con fuego y espada
recorrió los campos en mil batallas.
Ocho campañas
cuarto de siglo
toda una vida sacrificada
"a dormir tranquilos”
siempre se escuchaba
“hoy está de guardia el correntino".
En el día de hoy (2)
Se han llevado a su amor
represalia mortal
con injusta razón
en Yataitÿ Corä
fracasó la reunión
sentenciando el final
el destino traidor.(3)
-Usted la ha visto
Capitán Martinez?
ella es Toribia y es muy bonita.
-No me comprometa
guarde ese retrato!
pero le aseguro, de salud goza.
Todo es muy triste(4)
esa mañana
y nadie dice ni una palabra
la cuarta cautiva
ha desembarcado
justo falta ella, no está su amada.
En un frío rincón
se ha quedado la flor
porque no soportó
todo aquel trajinar
Golpe en el corazón
doloroso puñal
ráfaga de cañón
de descarga mortal.
De su mano cayó
en el río un clavel
¡Dame fuerza y valor
Virgen de la Merced!
(1)Desiderio Antonio Sosa nació en Yacarei, Itatí el 29 de Diciembre de 1829. Hijo de Ángel Corrales y Ángela Sosa, provenía de una familia humilde, aunque de las más antiguas de la zona. Era sobrino del coronel Castor de León. Gracias a su tía Clara Sosa estudió en San Cosme y en el Colegio San Francisco, bajo instrucción de Fray José de la Quintana, en Corrientes.
(2)El 11 de Julio de 1865 en los inicios de la guerra de la triple alianza, cinco damas de la alta sociedad correntina fueron tomadas prisioneras por el Brigadier Wenceslao Robles, quien cumpliendo ordenes del Mariscal Francisco Solano López las envió a la prisión militar de Humaitá. La historia las recuerda como “Las Cautivas Correntinas”, una de las cuales era Toribia de los Santos de Sosa, su esposo Desiderio intentó por todos los medios a su alcance tener contacto con ella pero no era una tarea fácil con la guerra de por medio, en la cual el Itateño era Coronel del ejército aliado y su amada, prisionera... los separaban Congreves, abatises y trincheras.
(3)En Yataitÿ Corá Desiderio se reunió con el Edecán favorito de López, el valiente y caballeroso Capitán Francisco Martinez, a quién le consultó por Toribia y la posibilidad de enviarle algunas cosas por su intermedio. Muy a su pesar Martinez se excusó, ya que de ser descubierto le podría costar muy caro, hasta incluso el fusilamiento. El destino inexorable quiso que, un tiempo después, Martinez ya como Coronel, quedara a cargo de la fortaleza de Humaitá desde donde resistió bravamente contra los aliados hasta donde pudo, ya rodeado y sin opción organizó la evacuación de la totalidad de las tropas y se trasladaron hasta Isla Poí, donde finalmente el padre Ignacio Esmerats enviado por Rivas los convenció de rendirse, rezó y distribuyó entre los hombres la pequeña porción de pan y vino que había traído del campamento aliado. Se dio cuenta de que estos maltrechos soldados ya no tenían fuerzas, habían pasado los últimos cuatro días sin comer y estaban exaustos. Rivas lo saludó con un abrazo y lo envolvió con su poncho diciéndole que nunca había peleado contra un adversario tan valiente. Acusado de conspiración toda la furia del Mariscal se desató contra la esposa de Martinez, Juliana Ynsfrán (prima hermana de López) y su madre, Juliana fué torturada y finalmente fusilada en el mes de Diciembre de 1868.
(4)El 5 de Septiembre de 1869 finalmente cuatro de las cinco cautivas regresan... no se si fué así, pero la licencia poética me permite imaginar a nuestro héroe a orillas del Paraná, con un ramo de flores aguardando que entre ellas esté su amada...
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